Y tras el llanto el suspiro
triste y amargo de la distancia.
Ven, cada día te espero.
Tras estas paredes blancas,
tras estos muros de piedra
en silencio te sueño.
Allá a lo lejos estás,
la sierra fría por medio,
las horas que nos separan
casi parecen milenios.
De la ciudad de las piedras
a la ciudad del silencio
llamo, y tu voz no oigo
en tan alto monasterio.
Ven, cada noche te siento,
cada sueño me vuelve
del suspiro al llanto
del llanto al silencio.
Dónde estarán, amor,
mis llamadas sin respuesta,
un aire seco me viene
de llanto, dolor y recuerdo.
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